La relación entre Argentina y Brasil atraviesa su momento más delicado en décadas. El Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva decidió retirar a su embajador en Buenos Aires y reducir el nivel de representación diplomática después de una nueva serie de declaraciones ofensivas del presidente argentino, Javier Milei.
La decisión marca el mayor conflicto bilateral entre ambos países desde el regreso de la democracia en la década de los ochenta. Brasil y Argentina son las dos principales economías de Sudamérica y mantienen un papel central dentro del Mercosur.
Brasil rebaja la relación diplomática con Argentina
El Gobierno brasileño confirmó que el embajador Julio Bittelli, quien había sido llamado a consultas días atrás, no volverá a Buenos Aires. En adelante, la relación quedará a cargo de encargados de negocios, un nivel inferior dentro de la representación diplomática.
El canciller Mauro Vieira comunicó la decisión al representante argentino en Brasilia, Guillermo Daniel Raimondi. Hasta el momento, la Cancillería argentina no ha confirmado si el diplomático permanecerá en Brasil o regresará al país.
Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores argentino sostuvo que Brasil adoptó la medida de manera unilateral y lamentó que el Gobierno de Lula, según afirmó, profundice diferencias por motivos ideológicos. Además, aseguró que Argentina evitó convertir anteriores diferencias políticas en incidentes diplomáticos.
Los nuevos ataques de Milei agravaron la tensión
La crisis escaló después de que Milei volviera a calificar a Lula con expresiones como “corrupto”, “presidiario” y “basura socialista”. Días antes, durante una visita a São Paulo para respaldar la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro, también lanzó críticas contra el juez Alexandre de Moraes.
Asimismo, el mandatario argentino reiteró sus cuestionamientos durante una entrevista, donde volvió a atacar a Lula y expresó su deseo de que Brasil “se pinte de azul”, en referencia al avance de la derecha en las próximas elecciones.
El Gobierno brasileño recordó que no existían antecedentes de que un presidente extranjero utilizara territorio brasileño para insultar al jefe de Estado, al Poder Judicial y a las instituciones nacionales.
El conflicto también refleja diferencias políticas más amplias. Mientras Milei mantiene una estrecha alianza con la administración de Donald Trump, Lula apuesta por el multilateralismo y fortalece sus vínculos con China en medio de un escenario regional cada vez más polarizado.