Brasil se prepara para una votación presidencial que podría modificar los equilibrios políticos de América Latina. Luiz Inácio Lula da Silva busca la reelección frente a una oposición encabezada por Flávio Bolsonaro, en un escenario regional marcado por recientes triunfos de la derecha.
El primer turno será el 4 de octubre. Si ningún candidato presidencial supera el 50% de los votos válidos, Brasil celebrará una segunda vuelta el 25 del mismo mes.
Brasil llega a las elecciones con la región pendiente
Lula conserva un perfil internacional construido durante sus diferentes periodos en el poder. En septiembre volvió a mostrar esa posición durante la Asamblea General de Naciones Unidas, donde defendió la autonomía de Brasil frente a las grandes potencias.
Su continuidad adquiere relevancia por el giro político registrado en otros países latinoamericanos. Analistas consultados por CNN consideran que una eventual derrota podría reducir el peso de una de las principales figuras regionales de la izquierda.
Flávio Bolsonaro, por su parte, representa al Partido Liberal y compite por la presidencia después de que su padre, Jair Bolsonaro, quedara fuera de la contienda.
Estados Unidos también observa la disputa brasileña
El resultado también podría influir en las relaciones regionales con Washington. El presidente estadounidense Donald Trump ha respaldado públicamente a Bolsonaro, mientras Javier Milei mantiene una estrecha relación con la Casa Blanca.
Especialistas citados por CNN plantean que un cambio de gobierno podría acercar la política exterior brasileña a Estados Unidos. También señalan posibles consecuencias para la relación con China y el funcionamiento del Mercosur.
Sin embargo, los propios analistas advierten que una mayor coincidencia ideológica entre gobiernos no garantiza coordinación regional. Actualmente, Brasil mantiene una política exterior con mayor autonomía frente a Washington que varios países vecinos.
Unos 158.7 millones de brasileños están habilitados para votar en octubre.