La cadena estadounidense Chipotle abrió este jueves su primera sucursal en México, marcando un paso histórico para una marca que durante más de tres décadas construyó su éxito con un menú inspirado en la cocina mexicana. El restaurante comenzó operaciones en San Pedro Garza García, Nuevo León, donde decenas de personas esperaron su apertura para conocer de cerca la propuesta gastronómica.
La llegada de la empresa representa el inicio de una estrategia de expansión en el país, aunque también revive el debate sobre si una cadena nacida en Estados Unidos puede conquistar uno de los mercados gastronómicos más exigentes del mundo.
Chipotle apuesta por Nuevo León para comenzar su historia en México
La nueva sucursal se ubica en un centro comercial de San Pedro Garza García, municipio con uno de los mayores niveles de ingreso de América Latina. Brandon Blosser, director de alianzas internacionales y nuevos emprendimientos de la empresa, calificó la apertura como un “hito significativo” para la compañía.
Los primeros clientes recibieron artículos conmemorativos por formar parte de la inauguración. Entre ellos estuvo Gaby Rodríguez, quien aseguró haber probado la marca hace 15 años en Chicago y celebró que finalmente llegara a México.
Fundada en 1993 por el chef Steve Ells en Denver, Colorado, la cadena suma más de 4,100 restaurantes en el mundo, con presencia en Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Francia y Alemania. Además, prepara su expansión hacia Corea del Sur y Singapur.
La cadena busca diferenciarse en un mercado altamente competitivo
La operación en México estará a cargo de Alsea, empresa que también administra franquicias como Starbucks, Domino’s y Burger King en distintos países de América Latina y Europa.
El desembarco de Chipotle inevitablemente ha generado comparaciones con Taco Bell, cuya incursión en México terminó con el cierre de todas sus sucursales en 2010. Sin embargo, Pablo de Brito, director general de la marca en el país, afirmó que la empresa llega con respeto por la cultura gastronómica mexicana y con disposición para adaptarse a las preferencias de los consumidores.
El menú mantiene la fórmula que ha popularizado a la cadena: burritos, bowls, tacos y quesadillas totalmente personalizables con ingredientes como pollo, carne asada, barbacoa, carnitas, arroz, frijoles, verduras y diversas salsas. Los precios oscilan entre 149 y 189 pesos, dependiendo de la combinación elegida.
La empresa confía en que el reconocimiento que ya tiene entre muchos mexicanos que viven o viajan a Estados Unidos facilite su crecimiento en el país y siente las bases para abrir nuevas sucursales a partir de 2027.