Un movimiento sísmico registrado en el norte del estado terminó convirtiéndose en una oportunidad inesperada para reforzar la preparación ante emergencias. La Universidad de Nevada aprovechó el contexto para desarrollar un ejercicio que puso a prueba la capacidad de respuesta de futuros profesionales de la salud.
El sismo de magnitud 5.7 ocurrido el 13 de abril cerca del embalse Lahontan no generó daños mayores. Sin embargo, al día siguiente sirvió como punto de partida para una simulación de gran escala en el campus de Reno.
Universidad de Nevada lidera simulacro tras sismo
Más de 150 estudiantes participaron en el ejercicio Interprofessional Care 2026. Además, la actividad recreó un escenario crítico con un terremoto de magnitud 6.9 que provocaba múltiples víctimas.
El simulacro reunió a alumnos de medicina, salud pública y enfermería. Asimismo, se integraron participantes del programa de paramédicos de Truckee Meadows Community College.
Durante la jornada, los estudiantes asumieron roles clave en atención médica de emergencia. En consecuencia, enfrentaron decisiones complejas bajo presión, incluyendo triage, coordinación hospitalaria y gestión de recursos limitados.
Formación práctica fortalece respuesta ante emergencias
El ejercicio permitió a los participantes experimentar situaciones reales más allá del aula. Además, el uso del sistema Hospital Incident Command System facilitó la organización de equipos en un entorno dinámico.
Los estudiantes debieron priorizar pacientes en función de la gravedad de sus lesiones. Del mismo modo, trabajaron en comunicación efectiva y coordinación interinstitucional.
La iniciativa forma parte de un esfuerzo continuo para preparar a la próxima generación de profesionales de la salud. Asimismo, refuerza la importancia de la colaboración entre instituciones en momentos críticos.
El programa incluyó la participación de hospitales, servicios de emergencia y organismos públicos del norte de Nevada. Esta integración permite replicar condiciones reales y mejorar la capacidad de respuesta comunitaria.
El ejercicio se desarrolló tras más de nueve meses de planificación. Esta preparación garantiza que los estudiantes enfrenten escenarios que reflejan los desafíos reales de una crisis, donde la rapidez y la toma de decisiones pueden marcar la diferencia.