El alivio en el precio de la gasolina no se refleja en la mesa de las familias en Estados Unidos. En Las Vegas, los consumidores perciben una baja en el combustible, pero enfrentan precios elevados en alimentos básicos que siguen presionando el presupuesto diario.
En Las Vegas, el costo del galón de gasolina mostró descensos recientes que ofrecen un respiro a quienes dependen del automóvil. Conductores locales reconocen que llenar el tanque cuesta menos que meses atrás, lo que reduce gastos de transporte y traslados laborales.
Además, ese alivio contrasta con el encarecimiento sostenido de la canasta alimentaria. Productos como carne, frutas, verduras y lácteos mantienen precios altos en supermercados y tiendas de barrio, una situación que impacta de forma directa a hogares con ingresos fijos.
Gasolina baja y alimentos caros en Las Vegas
La combinación de gasolina baja y comida cara en Las Vegas refleja una tendencia nacional. Economistas explican que el combustible responde con mayor rapidez a ajustes de oferta y demanda, mientras que los alimentos dependen de costos logísticos, mano de obra y condiciones climáticas.
Asimismo, comerciantes locales señalan que muchos proveedores aún no reducen precios pese a la moderación inflacionaria en otros rubros. Esto provoca que el ahorro en gasolina se diluya al momento de hacer las compras semanales.
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Presión sobre el presupuesto familiar
Por otro lado, familias consultadas aseguran que el gasto en comida representa hoy uno de los mayores retos financieros. Aunque pagar menos por gasolina ayuda, no compensa el aumento acumulado en alimentos y servicios básicos.
Datos recientes muestran que los precios de alimentos se mantienen entre los componentes más resistentes a la baja dentro de la inflación en Estados Unidos, una realidad que explica por qué el alivio en el combustible no se traduce en una mejora general del poder adquisitivo.