La noche en Las Vegas dejó una señal clara sobre el rumbo de dos franquicias en la NFL. Los New York Giants se impusieron con autoridad por 34-10 a los Las Vegas Raiders en el Allegiant Stadium, en un partido donde el control del juego estuvo del lado visitante desde el arranque y nunca cambió de manos.
El conjunto de Nueva York marcó el ritmo temprano y aprovechó errores defensivos para construir una ventaja cómoda. La ofensiva mostró equilibrio entre ataque terrestre y aéreo, mientras la defensiva neutralizó los intentos de reacción de los Raiders, que lucieron limitados y sin profundidad en momentos clave del encuentro.
Además, la situación se complicó aún más para Las Vegas con la salida por lesión del mariscal Geno Smith, lo que redujo las opciones ofensivas y obligó a ajustes improvisados. En consecuencia, el equipo solo pudo responder con un touchdown y un gol de campo, insuficientes ante la consistencia mostrada por su rival.
Raiders y el peso del cierre de campaña
La derrota extiende una racha negativa que coloca a Las Vegas Raiders en una posición delicada rumbo al final de la temporada regular. De igual manera, el resultado influye directamente en el panorama del próximo draft, donde cada juego perdido aumenta la probabilidad de una selección alta.
Por otro lado, New York Giants lograron romper una larga cadena de derrotas y mostraron señales de orden y ejecución que no habían aparecido en semanas recientes.
Lee también: Samsung deja el Convention Center y redefine presencia en CES
Datos del propio calendario indican que Las Vegas acumula una de las peores rachas recientes de la franquicia, mientras la asistencia y el rendimiento local reflejan un cierre de año complejo para el equipo y su afición.