El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, aseguró que el país dejará de celebrar elecciones, una declaración que profundiza las preocupaciones sobre el futuro democrático de la nación centroamericana. El anuncio ocurrió durante un acto oficial por el 47 aniversario de la Revolución Sandinista, donde el mandatario sostuvo que los procesos electorales ya no tendrán lugar.
Las declaraciones llegan en un contexto marcado por las críticas de organismos internacionales y grupos de derechos humanos, que desde hace años denuncian el deterioro de las instituciones democráticas en Nicaragua.
Daniel Ortega endurece su postura sobre el sistema político
Durante su discurso, Ortega afirmó: “Aquí no volverán a haber elecciones”, y acusó a sus opositores de intentar utilizar los comicios para recuperar el poder.
El mandatario, de 80 años, ha gobernado Nicaragua durante aproximadamente tres décadas, primero en la década de 1980 tras el triunfo de la Revolución Sandinista y nuevamente desde 2007, cuando regresó al poder mediante las urnas.
Sin embargo, después de las protestas masivas de 2018, su administración incrementó las acciones contra la oposición, incluyendo arrestos, restricciones a partidos políticos y procesos judiciales contra periodistas, dirigentes religiosos, activistas y críticos del Gobierno, según informes de organizaciones de derechos humanos y de Naciones Unidas.
Además, la Asamblea Nacional, controlada por el oficialismo, amplió recientemente el mandato presidencial y reformó la Constitución para convertir a Rosario Murillo, esposa de Ortega, en copresidenta, fortaleciendo aún más el control del Ejecutivo sobre las instituciones del país.
Oposición cuestiona el futuro democrático de Nicaragua
El excandidato presidencial Félix Maradiaga afirmó que las palabras de Ortega confirman el fin de cualquier apariencia de democracia en Nicaragua.
Maradiaga, quien fue detenido antes de las elecciones de 2021 y posteriormente salió al exilio en Estados Unidos, sostuvo que la comunidad internacional ya no debería esperar una transición democrática mediante elecciones libres mientras Ortega permanezca en el poder.
Asimismo, recordó que Estados Unidos, la Unión Europea y diversos organismos internacionales cuestionaron ampliamente las elecciones generales de 2021, después de que el Gobierno encarceló a aspirantes presidenciales y restringió la participación de la oposición.
Durante el mismo discurso, Ortega también anunció que impulsará nuevas leyes para reforzar el control sobre quienes calificó como “golpistas” y “vendepatrias”. Analistas consideran que estas declaraciones reflejan un endurecimiento del régimen en un escenario de creciente presión internacional sobre Nicaragua y sus aliados regionales.