La economía argentina registró su primera contracción trimestral en dos años, una señal de desaceleración mientras el Gobierno de Javier Milei mantiene su estrategia para controlar la inflación y sostener el equilibrio fiscal.
El producto interno bruto cayó 0.6% entre abril y junio frente al trimestre anterior, según el INDEC. El resultado fue mejor que la contracción de 0.9% que esperaban analistas consultados por Bloomberg. Frente al mismo periodo de 2025, el PIB avanzó 2%.
Economía argentina enfrenta menor consumo e inversión
Las exportaciones representaron el principal impulso durante el trimestre, acompañadas por una reducción de las importaciones. En contraste, el consumo privado, el gasto público y la formación de capital registraron retrocesos respecto de los primeros tres meses del año.
El mercado laboral también mostró señales de debilidad. La tasa de desempleo llegó a 7.9% durante el segundo trimestre.
La desaceleración ocurre mientras Milei busca contener la inflación, mantener las cuentas públicas equilibradas y profundizar la apertura comercial.
Asimismo, la apreciación real del peso y una mayor competencia internacional han presionado actividades como la industria manufacturera, el comercio y la construcción, sectores con fuerte peso sobre el empleo.
Gobierno reduce su expectativa de crecimiento
El panorama contrasta con el desempeño de energía, minería y agricultura. Estos sectores mantienen un fuerte impulso exportador, aunque requieren proporcionalmente menos trabajadores que otras actividades.
El Gobierno redujo del 5% al 3% su previsión de crecimiento para 2026 en las estimaciones incorporadas al proyecto de Presupuesto 2027.
Los datos más recientes tampoco muestran una recuperación uniforme. La producción industrial manufacturera cayó 5% interanual en julio, mientras la construcción también mostró debilidad.
Pese a la contracción trimestral, el PIB argentino mantuvo un crecimiento interanual de 2% durante el segundo trimestre.